jueves, 23 de marzo de 2017

Por un Internet al servicio de la humanidad*



El creador de la World Wide Web (WWW), Tim Berners-Lee, publicó el pasado 12 de marzo una carta en la que alertaba de tres peligros fundamentales para la red que todos los días millones de personas utilizamos. Gracias a las tres letras más famosas de la historia moderna se esconde el protocolo que nos permite ver el contenido de las páginas web, y simboliza uno de las mayores herramientas de libertad de Expresión (con mayúscula) que los seres humanos hemos tenido nunca.

Sin embargo, aprovechando el día que cumplía 28 años Tim Berners-Lee denuncia su preocupación creciente para que la web cumpla con su verdadero potencial como herramienta al servicio de toda la humanidad y solicita varias cosas, entre ellas que su mensaje se difunda. Dado que las tres amenazas de las que alerta el creador de la World Wide Web me parecen más que razonable y las comparto, el artículo de esta semana va a contribuir también a difundir sus tesis.


Tal y como explica en su carta, “imaginaba la web como una plataforma abierta que haría posible compartir información, tener acceso a oportunidades y permitir la colaboración de todas las personas, en todas partes, más allá de los límites geográficos y culturales. La Red ha cumplido con esta visión de múltiples maneras, aunque se han tenido que librar muchas batallas para mantenerla abierta”, pero en los últimos doce meses esta situación ha cambiado.

Las tres amenazas que explicita Tim Berners-Lee son: que se ha se perdido el control personal de nuestra información personal, la facilidad de difundir información errónea en la web y la que la existencia publicidad política en línea necesita transparencia y entendimiento.
 
tin berners lee
Tin Berners Lee

Respecto al control de nuestra información personal, este padre de internet asegura que: “el modelo de negocio actual de muchos sitios web ofrece contenido libre a cambio de información personal. Muchos lo aceptamos —aunque a menudo damos nuestro consentimiento a largos y confusos documentos con términos y condiciones— y, en lo fundamental, no nos importa que se recopile algo de información a cambio de servicios gratuitos. Pero no estamos viendo el truco. Cuando nuestra información se conserva en lugares patentados, la perdemos de vista, perdemos los beneficios que podríamos obtener si tuviéramos control directo sobre ella y eligiéramos cuándo y con quién compartirla”.

En este mismo sentido se muestra preocupado por “la generalizada recopilación de información por parte de las empresas que tiene otros impactos. A través de su colaboración con estas empresas —o de su coacción—, los Gobiernos también observan cada vez más todos nuestros movimientos en línea, aprobando leyes que atentan contra nuestro derecho a la privacidad. Todo ello tiene un efecto negativo sobre la libertad de expresión y evita que se use la web como espacio para ocuparse de asuntos importantes, como los problemas de salud, la sexualidad o la religión.

Respecto a la facilidad con la que en estos momentos se puede difundir información errónea en la web, Tim Berners-Lee, dice que en la actualidad “la mayor parte de la gente encuentra las noticias e información en la web por medio de unas cuantas redes sociales y a través de buscadores. Estos sitios ganan dinero cuando hacemos clic en los enlaces que nos muestran. Y eligen qué mostrarnos basándose en algoritmos que adquieren ese conocimiento a partir de la información personal que extraen. El resultado final es que esos sitios nos enseñan aquellos contenidos en los que creen que vamos a hacer clic, lo que significa que la información errónea, o las noticias falsas (fake news), cosas sorprendentes, sobrecogedoras o diseñadas para apelar a nuestras preferencias, se pueden esparcir como la pólvora. Y a través del uso de las ciencias de datos y de ejércitos de bots, quienes tienen malas intenciones pueden engañar al sistema para difundir información errónea y obtener un beneficio económico o político”.

Finalmente, respecto a la tercera amenaza alerta que “la publicidad política en línea se ha convertido rápidamente en una industria sofisticada. El hecho de que la mayor parte de la gente obtenga su información en apenas un puñado de plataformas, y la creciente sofisticación de los algoritmos que sacan provecho de abundantes reservas de información personal, permite que las campañas políticas de hoy en día elaboren anuncios individuales dirigidos directamente a los usuarios”.

Una fuente sugiere que durante el periodo electoral de Estados Unidos de 2016 se presentaban, cada día, hasta 50.000 variaciones de anuncios en Facebook, situación de la que es casi imposible hacer un seguimiento. Y se insinúa que algunos anuncios políticos —en el citado país y alrededor del mundo— se están usando de manera poco ética —para dirigir a los votantes a sitios de noticias falsas, por ejemplo, o para hacer que los votantes se mantengan alejados de las urnas—. “La publicidad dirigida permite que una campaña comunique cosas completamente diferentes, posiblemente contradictorias, a distintos grupos. ¿Es eso democrático?”, se pregunta el autor del citado artículo que también propone algunas soluciones.

Trabajar junto a las empresas de Internet para encontrar un equilibrio que, a partir de criterios de justicia, devuelva a las personas un grado de control sobre su información. Luchar contra los excesos gubernamentales en las leyes de vigilancia, a través de los tribunales si es necesario. Rechazar la información errónea exhortando a empresas como Google y Facebook a que redoblen los esfuerzos por combatir el problema, al tiempo que hay que evitar la creación de cualquier órgano central que decida qué es verdadero y qué no. Mayor transparencia algorítmica para entender cómo se toman decisiones que afectan a nuestras vidas, y tal vez un conjunto de principios comunes a seguir y definir con urgencia el punto negro de Internet de la regulación de las campañas políticas.



*Mismo título del artículo original de Tim Berners-Lee. El artículo original está en varios idiomas, entre ellos el español, en este enlace http://webfoundation.org/2017/03/web-turns-28-letter/#VersionES

2 comentarios:

  1. Hola Javier,
    muy cierto lo que dices. Justamente ayer conocí una plataforma que aparentemente parecía muy interesante, ya que su copy era + de 1600 cursos online gratuitos... luego la visité y para poder verlos, el requuisito indespensable era registrarte... no sé si luego aprovecharán los datos de registro para hacerme remarketing o a saber, pero en relación a lo que dices, es un problema que los datos del usuario sean la moneda de cambio. Un saludo y excelente artículo!

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