jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Ha hecho testamento en Facebook?



Me imagino que usted no tiene pensado morirse a corto plazo, al menos de forma voluntaria, pero seguro que ha pensado qué hacer con sus bienes, sean estos muchos o pocos, casas en la ciudad o campos que se pierden en el horizonte del secano. En lo que puede que no haya pensado es cómo resolver su legado digital, todos los contenidos que tenemos escritos en las redes sociales y que también se va a quedar aquí, a la vista de todos, y por el que sus herederos dudo que se peguen. Más bien lo contrario, se acordarán de usted, seguramente no para bien en este caso, del marrón que les ha dejado si no lo soluciona en vida.

Tenemos que ser conscientes de llevamos varios años escribiendo una nueva realidad en Facebook, Twitter, Instagram y otras tantas redes sociales, y que vamos a seguir con esta dinámica el resto de nuestros días con casi toda seguridad. E insisto, una realidad, no un mundo virtual que desaparecerá. No, una verdad que mucha gente puede ver y que cuando un ser querido fallece no es agradable toparte con él cada dos por tres en las citadas redes, con esa bonita foto sonriente que derrochaba vitalidad, sus últimos comentarios y algún post que alguien le escribió ya fallecido (y que ahora sienta como una patada en la boca del estómago). Por no hablar de las fotos, que como lo que subimos es de la parte Disney de nuestra vida, todas son muy bonitas y nos dan bofetadas post mortem.



Ha hecho testamento en Facebook


La red más intrusiva en nuestra inmortalidad social es Facebook que te garantiza de forma fehaciente lo que ninguna religión ha podido lograr hasta ahora: la vida después de la muerte, al menos durante un tiempo.

En la actualidad nos ofrece dos opciones respecto a nuestra cuenta para cuando llegue nuestra muerte. Una de ellas es nombrar un contacto de legado, una persona que necesariamente tiene que estar en la red y que se encargará de gestionar su cuenta conmemorativa. La otra es  autorizar a Facebook a dar de baja su cuenta, pero como se trata de esta red social, intrusiva hasta en la privacidad más allá del RIP, vamos a pasar un pequeño purgatorio.

Si se opta por eliminar la cuenta cuando uno fallece, una opción que uno toma en vida libre y voluntariamente, Facebook te manda este mensaje: “Has solicitado que eliminemos tu cuenta permanentemente tras tu fallecimiento. Una vez que alguien nos informe de que has fallecido, nadie podrá volver a ver tu perfil”. Bien, asunto resuelto pensará usted, alguien manda mi partida de defunción y listos. 

contacto de legado en Facebook

Nada más lejos de la realidad. El primer inconveniente es que “ese alguien” también tiene que estar dado de alta en la red ya que todo se tramita por medio de internet. Según la propia red, “si se ha informado a Facebook del fallecimiento de una persona, nuestra política es convertir la cuenta en conmemorativa. ¡Pero si yo quiero eso, dije que me quería morir y que la cerraran! Mala suerte, va a ser conmemorado un tiempo quiera o no. Eso le pasa por no leerse el contrato el día que se dio de alta y aceptó las políticas de esta empresa. Tranquilo, no se sienta mal, nadie lo hace. Llevadas a papel son más de cien páginas.

 Así pues, siguiente paso, que la dichosa cuenta deje de ser conmemorativa y darla de baja, como dijo el usuario en vida. La opción es buscar este apartado: ¿Cómo hago una pregunta sobre la cuenta de Facebook de una persona fallecida? En este punto pinchamos en ponte en contacto con nosotros y aparece, ¡al fin!, un formulario donde se introducen los datos de la persona que hace la gestión y los del finado. Tras rellenar todas las casillas y adjuntar la partida de defunción se procede a la baja de la cuenta del usuario pasado un tiempo, eso si todo sale a la primera.

La otra opción era nombrar a un contacto de legado, que es la persona que usted elige para que administre su cuenta cuando pase a conmemorativa. La diferencia con respecto a la anterior, si se ha hecho de forma consciente, es que usted nombra a una persona y le avisa, ya que Facebook no lo hace por defecto, de que quiere ser conmemorado o recordado durante un tiempo y de determinada manera.

Este contacto de legado tiene las siguientes atribuciones: fijar una publicación para tu perfil (por ejemplo, para compartir un último mensaje en tu nombre o proporcionar información sobre el funeral), responder a nuevas solicitudes de amistad (por ejemplo, viejos amigos o familiares que no estuvieran todavía en Facebook), actualizar la foto de tu perfil y de tu portada y descargar una copia de lo que hayas compartido en Facebook.  También tiene una serie de opciones vetadas, entre ellas no puede dar de baja nuestra cuenta ya que está en estado de conmemoración.

Eso sí, como pone en el citado contrato, los datos que escribió en vida, las fotos que publicó y toda su actividad social, incluida la opción de cuenta de conmemoración con la que puede amargarle más la vida a un amigo o familiar, eran y son de Facebook y esta empresa los podrá seguir usando con los fines que la compañía estime oportuno en un futuro. Ahora somos incapaces de ver qué se pueden hacer con estas cuentas del cementerio de Facebook, que pronto será el más grande del mundo con inventario, pero don Mark Zuckerberg (dueño de la red) se reserva esta carta, o tal vez ya haya visto el negocio puesto que tonto no es.
Ya hemos hecho testamento en Facebook, ahora solo nos quedan el resto de redes sociales donde estemos, las cuentas de mail, etc. Ya le adelanto que algunas dan las mismas facilidades que esta red social.

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