sábado, 17 de diciembre de 2016

Deep Web o las cloacas de Internet



Con casi toda seguridad usted habrá oído hablar de la Internet Profunda o Deep Web, aquella parte de universo digital que automáticamente se asocia con todo lo perverso de la red en cantidades enormes. Es cierto que en esta parte, también conocida como oscura o invisible, se pueden comprar armas, es el medio que utilizan las redes terroristas y las mafias para comunicarse y los peores ciberdelincuentes campan a sus anchas. En la parte más profunda y asquerosa de esta parte de internet se pueden encontrar videos de asesinatos y violaciones, escenas de canibalismo, la posibilidad de comprar asesinos a sueldos o venta de drogas y medicamentos.

El periodista Jon A. sedano lo describe así en un artículo muy interesante sobre una investigación que realizó para El Comercio de Asturias: “Había escuchado multitud de leyendas urbanas antes de decidir investigar sobre este submundo: ¿Grupos de caníbales?, ¿tráfico de órganos, ¿vídeos snuff?, ¿asesinos a sueldo?, ¿venta de drogas y armas? Sí, sí, sí, sí y sí. Me crucé con todo ello, y para el pesar de la humanidad, esto solo era una pincelada de la realidad”. 

jueves, 8 de diciembre de 2016

Cómo saber la velocidad de carga de una página web



Una de las cuestiones que conviene saber es con qué velocidad se carga nuestra página web, tienda online, blog, etc. en las diferentes plataformas de los usuarios: ordenador de sobremesa, móvil o tablet.

También es importante debido a que afecta al posicionamiento SEO, pues Google lo ha incluido entre los elementos a tener en cuenta ahora en su algoritmo en esta cuestión, además de que si tarda mucho en cargar los potenciales visitantes se pueden cansar de esperar y buscar otra web alternativa más rápida, aunque en realidad  puede que estemos hablando de 1 o 2 segundos de espera. Por tiempos superiores es seguro que no esperarán.

Una herramienta gratuita y muy fiable que ayuda a saber la velocidad de carga es https://www.webpagetest.org/. También se puede conocer por medio de Google Analytics, pero si no se tiene una cuenta configurada o se quiere curiosear esta es una buena opción.

Basta con poner la url de la web, elegir el navegador en el que queremos saber la velocidad de carga y el país para hacer la prueba o pruebas. Por encima de 3 segundos de espera ya es una mala velocidad, y cuando menos tarde en cargarse toda ella mejor, que lo hace en forma de cascada como se puede ver en las imágenes inferiores.

La herramienta es muy sencilla de utilizar e intuitiva. La prueba está realizada para ordenadores de sobremesa, con el navegador Firefox y como se vería desde Ámsterdam. Una vez analizada la página en la parte superior aparecen una serie de iconos. Cuantos más estén en verde mejor. En el caso de mi blog me tengo que aplicar en lo que aparece en naranja, los contenidos estáticos. Atienza: ya tienes trabajo.
Velocidad de las paginas web


En la siguiente imagen aparecen todas las páginas de la web, como se van cargando, en forma de cascada y varias líneas verticales. La amarilla indica que se empieza a ver o pintar en el ordenador en el segundo 3, algo tarde aunque en el límite. La azul que termina de cargarse a los 8 segundos, es decir que le cuesta en realidad 5 segundos. Se puede reducir pero no está mal. 

Velocidad de las paginas web


Si la web no está optimizada aparecen iconos rojos. La prueba se ha realizado con los mismos criterios que antes.

Velocidad de las paginas web


La ventaja de este programa es que indica dónde están los errores y de qué tipo. En la fotografía inferior se indica que son imágenes que tardan mucho en cargar, superan todas los 1.000 milisegundos, dónde están y otro tipo de información si se pincha en ella. Así que ahora los responsables de esta web ya tienen deberes, aunque es probable que no lo sepan.

Velocidad de las paginas web

domingo, 4 de diciembre de 2016

Seis pecados y un ecommerce



El primer pecado que se comete es poner en marcha el comercio electrónico sin conocer cómo se comporta el sector en el que queremos hacer negocios en internet, pensando que las flores, los libros, la carne, los regalos o la decoración, por citar algunos ejemplos, siguen los mismos patrones en el mundo terrenal que en el virtual, cuando en realidad no es así y en casi todas las ocasiones los hábitos de compra de los consumidores son muy diferentes. El mismo medio ya otorga una configuración diferente, pero además de la pantalla existen más derivadas.

Esto conduce al segundo pecado que es la falta de investigación para conocer nuestro nicho de mercado. Por regla general esta importante etapa casi ninguna pequeña o mediana empresa la realiza. En realidad estamos hablando de un estudio de mercado y de confeccionar un plan de viabilidad y marketing digital, pero cuanto más fácil es el acceso a los datos gracias a internet y menor coste supone realizar este estudio menos pymes lo realizan.

jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Ha hecho testamento en Facebook?



Me imagino que usted no tiene pensado morirse a corto plazo, al menos de forma voluntaria, pero seguro que ha pensado qué hacer con sus bienes, sean estos muchos o pocos, casas en la ciudad o campos que se pierden en el horizonte del secano. En lo que puede que no haya pensado es cómo resolver su legado digital, todos los contenidos que tenemos escritos en las redes sociales y que también se va a quedar aquí, a la vista de todos, y por el que sus herederos dudo que se peguen. Más bien lo contrario, se acordarán de usted, seguramente no para bien en este caso, del marrón que les ha dejado si no lo soluciona en vida.

Tenemos que ser conscientes de llevamos varios años escribiendo una nueva realidad en Facebook, Twitter, Instagram y otras tantas redes sociales, y que vamos a seguir con esta dinámica el resto de nuestros días con casi toda seguridad. E insisto, una realidad, no un mundo virtual que desaparecerá. No, una verdad que mucha gente puede ver y que cuando un ser querido fallece no es agradable toparte con él cada dos por tres en las citadas redes, con esa bonita foto sonriente que derrochaba vitalidad, sus últimos comentarios y algún post que alguien le escribió ya fallecido (y que ahora sienta como una patada en la boca del estómago). Por no hablar de las fotos, que como lo que subimos es de la parte Disney de nuestra vida, todas son muy bonitas y nos dan bofetadas post mortem.

domingo, 27 de noviembre de 2016

¡Deme al móvil, dijo al niño!



En poco espacio de tiempo han aparecido dos estudios que hablan del uso que hacemos del móvil los españoles. Ambos son de entidades diferentes y analizan cuestiones distintas, pero las vamos a sumar a ver que nos sale y qué podemos deducir de cara a al futuro de los negocios digitales. Lo cierto es que cuanto escribo futuro y digital en la misma frase sé que no debería hacerlo porque va a ser mañana mismo, pero como no soy inventor de palabras, a diferencia de Luis Piedrahita, me tengo que conformar.

Por una parte Ericsson ha dado un conocer un estudio en el que informa que el consumo de televisión y vídeo en dispositivos móviles se ha incrementado en un 85% desde el año 2010. El documento también explica que el visionado de contenidos bajo demanda ha crecido un 50% en los últimos seis años. Para visualizarlo, nunca mejor dicho, quiere decir que una gran cantidad de personas ven contenidos de televisión en el móvil o en una tableta. Sí, esa pantalla pequeña y que a usted le parecerá incómoda para ver su programa favorito. ¿Habiendo televisión qué necesidad?, puede que se pregunte.

Pero claro, a usted puede que le pase como a mí, que no un chaval precisamente y en consecuencia ni piensa ni se comporta como ellos. Esa época ya pasó.

El segundo informe revela que el 50,9% de los niños españoles de 11 años ya dispone de un móvil, una proporción que crece hasta el 93,9% entre los de 15 años, según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares correspondiente a 2016, que elabora el Instituto Nacional de Estadística.

La repercusión de estos últimos datos sobre el uso del móvil entre los menores abre muchos debates (jardines que voy a evitar en este artículo pero no en siguientes), pero la realidad es cabezona y vamos a tratar de entender cómo afectará a algunos sectores de la economía.

La distribución de contenidos audiovisuales va sufrir un cambio todavía más profundo del vivido hasta ahora. El aumento del 85% anual mencionado antes va a ser ridículo año tras año. Poco a poco estos nativos digitales van a consumir más contenido audiovisual en sus teléfonos cada vez con pantallas más grandes y de mayor de calidad. Ante esto solamente cabe hacer dos cosas, adaptarse, como las grandes cadenas de televisión con contenidos para esta franja de público, los llamados millennials, como es el caso del Grupo Antena 3, Movistar (Yomvi) y las plataformas que están llegando de Estados Unidos como Netflix.

También cabe seguir con un modelo de negocio obsoleto como las salas de cine, que con este comportamiento de los futuros consumidores tienen los días contados, salvo que sepan acercarse con nuevos modelos de negocio que cautiven a estos nuevos consumidores de pantalla pequeña. Difícil lo tienen ya que muchos de ellos manifiestan que no están dispuestos a pagar por contenidos de ningún tipo, algo normal si has crecido delante de pantallas donde todo ha sido gratis, ni valoran dos cuestiones: la calidad, no en vano es la generación de YouTube donde este criterio no es lo que predomina; ni el concepto de “estreno”, pues están saturados de ver contenido y no entienden la razón de pagar por algo que pueden ver más adelante gratis o a un coste muy bajo en plataformas bajo demanda.  A diferencia de ustedes, disponen de cientos de canales gratis. Nosotros tuvimos dos hasta los años noventa y algunos cines.

Otro sector que se puede preparar para un cambio importante es el comercio electrónico. Probablemente no será drástico pero aquellas tiendas online que quieran vender más y mejor por internet tendrán que adaptar sus ecommerce con una versión para plataformas móviles impecable.  En este sentido pasará que el que dé primero dará dos veces, y no me refiero a los gigantes de la red que ya ofrecen una magnífica experiencia de uso como Amazon o Ebay, sino a pymes de tamaño medio que ya están en disposición de hacerlo. En este sentido no se debería bajar la guardia ya que el 76% de la población española, no solo los jóvenes a los que me he referido en el artículo, ya usan el smartphone para acceder a internet.

¿Tal vez no le he convencido con mis argumentos? Una pena. Pues le doy un par de apuntes para que vea la importancia de ese chisme que lleva su hijo en la mano a todas horas, y usted también aunque lo niegue. Facebook acaba de dar a conocer que ha ganado 3.690 millones de dólares gracias a la publicidad, el 80% de esos beneficios provienen de dispositivos móviles.  Ya le hago yo la cuenta: 2.952 millones.

Piense en el sector de la banca y más concretamente en su entidad financiera. ¿Acaso no tiene una aplicación móvil para su teléfono? Puede que usted no la utilice por temor a ser pirateado. No se preocupe, su abuelo tampoco usaba la tarjeta de crédito y ahora no sabría que hacer sin ella. Puede que sea un fiel usuario de la banca electrónica. Lo que parece fuera de toda duda es que si desde los 9 años has usado el smartphone, seguramente uses la banca digital. Las entidades financieras lo tienen claro, tal es así que el director del BBVA, Francisco González ha asegurado que “en el futuro este banco será una firma de software”.

martes, 22 de noviembre de 2016

Cómo saber si una tienda online es segura para comprar



Para saber si una tienda online es segura a la hora de realizar compras nos tenemos que fijar en dos tipos de cuestiones. Unas las he clasificado bajo el apartado de sentido común y otras son más “técnicas”.

Entre las cuestiones que son de sentido común está comprobar lo siguiente:

Teléfono y mail de contacto a la vista, normalmente en la parte superior, de tal manera que si tenemos alguna duda podamos ponernos en contacto con ese ecommerce de forma rápida y fácil. Cada vez está más extendido el uso del Whatsapp como atención al cliente, por lo que también puntúa de forma positiva.

Lo anterior no es obligatorio, como tampoco lo es servicios de atención en tiempo real con el cliente (suelen aparecer en la parte inferior de las webs), pero demuestra una voluntad de transparencia evidente.

Utilizar marcas conocidas, y con ello no me refiero solamente a primeras firmas (Amazon, El Corte Inglés, La Casa del Libro, Mercadona, Media Mark, etc., sino también a aquellas que no siendo tan grandes son importantes en su categoría (la empresa turolense Aceros de Hispania, por ejemplo), o las conocemos porque son referencia en el sector de actividad económica en el que nos movemos. Aquí cada uno de nosotros debe saber cuál es la marca o marcas de referencia, o  bien los productos que les debe llevar hasta tiendas solventes.

Por otra parte, y gracias a las redes sociales, es muy fácil encontrar información de todas las empresas en internet así como valoración de los clientes, por lo que en caso de duda lo mejor es hacer una búsqueda y ver qué opiniones hay. Eso sin olvidar que hay sectores que cuentan con buscadores y comparadores propios, como los seguros o los hoteles.

Debemos de desconfiar de los precios muy bajos y las ofertas que son un chollo, nadie da duros a cuatro pesetas. Por ejemplo, si un televisor vale de media tras visitar varias tiendas 350 euros, si lo encontramos en un comercio online por 175 habrá que desconfiar, salvo que argumente muy bien esa diferencia de precio.

¿Qué hago si la empresa no tiene datos a la vista?

La ley 3/2002 de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico OBLIGA a las empresas en su apartado de “Datos legales de la empresa” a tener los siguientes datos entre otros:
·         Nombre o denominación social de la compañía.
·         Datos de inscripción en el Registro Mercantil.
·         Número de identificación fiscal
·         Forma de contacto con la empresa

Este apartado se encuentra en la parte inferior de la tienda. Si no hay datos, o los que ve no le convencen, no compre. 

Junto a este, en el “Aviso legal” se deben recoger los términos que regulan la utilización de la web y debe incluir lo siguiente:
·         Política de envío y devoluciones
·         Condiciones de contratación, venta y uso
·         Condiciones generales de uso del sitio web y objeto del mismo
·         Formas de pago aceptadas

La recomendación es similar a la anterior. Si no hay datos, o los que ve no le convencen, no compre.

Cuestiones técnicas de la tienda



Para determinar si una página es segura y llevar a cabo la compra debes realizar los siguientes pasos:
Al hacer clic sobre el botón comprar/pagar debe llevarte a una nueva página que ha de comenzar con HTTPS://… La letra S es la parte importante. Indica que es un sitio web seguro y utiliza un certificado digital para cifrar los datos de la transacción.
Además debes encontrar un candado junto al https de la url (dependiendo del navegador, puede aparecerte en otra parte del mismo). Puedes hacer clic sobre él para ver la información del certificado.


SI UNA O DE ESTAS DOS COSAS NO SUCEDE, O LAS DOS, LO MÁS RECOMENDABLE ES NO CONTINUAR CON LA COMPRA, PETICIÓN DE DATOS QUE SE HAYAN REALIZADO DESDE UN ENLACE O CUALQUIER OTRO TIPO DE TRANSACCIÓN DE INFORMACIÓN.

Para que este proceso sea más intuitivo las últimas versiones de los navegadores interpretan los certificados mediante códigos de colores, de manera que por el simple color de la barra de navegación se pueda comprobar la legitimidad de la página.

¿En qué te puedes fijar?

Accede a la página web asegurándote de que la URL empieza por HTTPS en lugar de HTTP. Si la barra de direcciones del navegador es de color verde, puedes estar seguro de que la página web es de la entidad que dice ser. Pero ten en cuenta que, dependiendo del navegador que utilices, lo verás de una forma u otra. Echa un vistazo a las siguientes imágenes: