miércoles, 29 de julio de 2015

El ciclon de la economía colaborativa es imparable



Ilustración: Marta Ballester

La semana pasada hablé de www.uber.com y de sus consecuencias para el sector del taxi, pero lejos de ser una excepción este tipo de aplicaciones van a ser la norma de la nueva economía que ya constatamos. En realidad estamos viendo la punta del iceberg que está por venir en esta novedosa forma de consumo, donde evolucionamos “del tener propiedades” al “compartir bienes”, un cambio de un calado socio económico de unas dimensiones que ahora mismos no somos capaces ni de intuir.

El crecimiento de estas plataformas web es imparable, su éxito está asegurado por los fuertes puntales de las tecnologías de la información y de los nuevos hábitos de consumo; así como por lo que ya se comienza a denominar “la generación del milenio”, es decir, millones de personas que ya son nativos digitales y que no entienden cosas que para nosotros son cotidianas hasta ahora, y en cambio aceptan este tipo de innovaciones de una forma natural. Generación que es la que va a consumir de una forma nueva, y en consecuencia, o te adaptas o mueres. No sirve prohibir.

Lo hacen porque la tecnología no les da miedo, al contrario, han crecido con ella y relacionarse con otras personas por medio de la red para obtener beneficio económico lo perciben como algo normal, como para usted y para mí ir a las rebajas. Esta nueva generación cambiará con los años el concepto de “desconocido” tal y como lo entendemos ahora. Además, están padeciendo los efectos de la crisis y de la falta de empleo, por lo que cualquier ahorro económico es bueno, y hacerlo por medio de internet lo es, además de legal y plenamente moral y ético, al igual que sucede con el resto del comercio. La primera misión de un mileurista es vivir dignamente con ese dinero, y por eso el sistema colaborativo funciona.

La economía colaborativa de webs como www.eatwith.com, www.blablacar.es, www.vayable.com o www.taskrabbit.com, entre decenas de ellas, las hacen triunfar porque bajan los precios para los consumidores, existe una mayor competencia y hay una mejor oferta, y son beneficiosas para el conjunto de los ciudadanos. Eso sí, y es comprensible, si eres taxista y se te cruza Uber pides su prohibición, pero en cambio usas sin problema www.airbnb.com para alojarte en vacaciones en un apartamento a mitad de precio. Y lo mismo sucede al contrario. Un hotelero, aunque tengo mis dudas, jamás se alojará por medio de Airbnb, pero usará sin problemas Blablacar, Uber o cualquier otra web colaborativa que le ayude a reducir gastos en sus vacaciones

Y es que una cosa es predicar y otra dar trigo. Pero es que forma parte de la naturaleza humana comprar aquello que nos gusta, libremente, con el menor número de intermediarios y al mejor precio, es lo que la humanidad lleva haciendo desde siempre y no va a cambiar ahora. Más bien va a suceder al contrario, que gracias a internet se aumente este fenómeno de la economía colaborativa en la medida que los intermediarios se quedan fueran y por eso los servicios son más baratos.

Qué tiene de malo para los consumidores portales como www.eatwith.com, que pone en contacto a personas que hacen de anfitriones en sus casas y sirven comidas y cenas para otras personas que quieran reunirse y conocer gente. O webs como www.blablacar.es, que realiza la función que toda la vida ha hecho el tablón de anuncios de las facultades universitarias, donde los estudiantes con coche ofrecían su vehículo para compartir gastos de viaje. El ministerio de Fomento anunció esta semana que iba a investigar a esta empresa. Primero, a esto se le llama exponerse a hacer el ridículo. Segundo, es torear de cara a la galería para apaciguar los ánimos tras Uber. Tercero, quedará en nada. Y lo mismo sucede con www.vayable.com (donde se ofrecen rutas turísticas por las ciudades) o en www.taskrabbit.com (que facilita la contratación de servicios, aunque esta web todavía no está operativa en España)

miércoles, 22 de julio de 2015

Los Jinetes del Apocalipsis digital: las adicciones a las TIC






ILUSTRACIÓN: MARTA BALLESTER


La Biblia, en el Evangelio de San Juan, habla de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis que vendrán en el fin del mundo: el Anticristo, el hambre, la muerte y la guerra. En el mundo digital estos cuatro jinetes 2.0 son las adicciones a las nuevas tecnologías: la adicción a internet en general, el abuso de los videojuegos, la dependencia del móvil y el visionado excesivo de la televisión digital, como se explica en la web de Mapfre www.mapfre.es/salud, donde también se dan consejos útiles para prevenir las mismas.

Un adicto a cualquiera de estas cuatro dependencias presenta humor variable, ansiedad, impaciencia por la lentitud de las conexiones, estado de conciencia alterado, irritabilidad en caso de interrupción, incapacidad para salirse de la pantalla y privación del sueño, lo cual ocasiona fatiga, debilidad y deterioro de la salud. También experimenta un sentimiento de secreta intimidad cuando está conectado, desinhibición y la sensación de que el tiempo se detiene o pasa muy rápido.

martes, 14 de julio de 2015

Lo veo, pero no lo compro. El impacto del ROPO y el showrooming en el comercio




Ningún sector de actividad económica se está yendo de rositas en este cambio de modelo económico que las nuevas tecnologías nos han traído, pero uno de los que más palos se está llevando es el comercio, en especial el de pequeño tamaño. En la actualidad tiene que convivir con nuevas modalidades de compra que internet ha facilitado a los consumidores a la hora de realizar sus compras: el llamado efecto ROPO y el showrooming. Seguramente usted habrá realizado ambas, aunque puede que no lo supiera por la dichosa manía de llamar a todo con palabras raras y en ingles.

El ROPO, (research online purchase offline) consiste en buscar lo que nos interesa por internet, pasar determinando tiempo comparando precios y otras cualidades de los productos e ir a comprarlo a una tienda física. Malo para las tiendas online, que realizan una gran inversión y ven en sus analíticas de conversión como se refleja este fenómeno. En este campo paginas como www.ciao.com, www.rastreator.com, www.kayak.com o www.trivago.com son algunas que se pueden enumerar entre las decenas que existen. Tal vez llegados a este punto algún comerciante tradicional piense “que se frunja el comercio online, por fin algo les hace daño”.

miércoles, 1 de julio de 2015

La televisión es nutritiva


Ilustración: Marta Ballester

En 1982, Aviador Dro, uno de los grupos de la movida madrileña, popularizó la canción “La TV es nutritiva”. Poco tiene que ver la caja tonta de aquellos años, en muchos hogares todavía en blanco en negro, con las televisiones inteligentes que tenemos hoy en nuestras casas y sus apéndices: tabletas, smartphones y ordenadores. Y desde luego, las reuniones familiares delante de la televisión para ver programas como el “Un, Dos, Tres” están cerca de ser expuestas en parques jurásicos tipo Dinópolis como “rara avis” del comportamiento humano. En la actualidad lo individual es lo que prima a la hora de visionar contenidos, eso sí, compartido por las redes sociales.

Uno de los cambios que se observan por parte de los jóvenes es que el consumo audiovisual se tienen que adaptar al momento y al instante deseado, lo que está aumentando el uso de la televisión en streaming, -bajo demanda propia y conectándose a los servicios de cada canal de televisión-, y por lo tanto, cada consumidor se confecciona una parrilla de televisión a medida para ver lo que le gusta, en el horario que más le conviene, en el dispositivo que en ese momento más le agrada (en el móvil, tableta u ordenador) y donde quiera (en casa, en la playa, en la montaña o el parque).