sábado, 22 de febrero de 2014

Las redes sociales son malas para vender




Ilustración: Marta Ballester

La mayor parte de las pymes que están en las redes sociales lo hacen con la intención de vender, confiando en aumentar las ventas a corto plazo. La dura realidad es que este objetivo se logra en contadas excepciones, y por lo tanto este planteamiento es erróneo. Las redes sociales no sirven para vender de forma directa, aunque sí ayudan a hacerlo de forma indirecta.

Los medios sociales están concebidos para dialogar, como punto de encuentro entre nuestra empresa y los clientes. Funciona bien que la comunicación de la empresa sea de forma indirecta, dialogando, y que desde la pyme se fomente esta actitud para que nuestros fans y seguidores sean los que hablen de la marca, producto o promoción. Las redes son una plataforma ideal para acompañar al cliente desde que nos conoce hasta que se hace fan y luego compra, recomienda o realiza las dos acciones.

Al igual que en la vida real, la mejor publicidad es la que te hace un miembro de la red social a la que perteneces, no la imposición publicitaria desde la marca. Cuando entramos a una red social no buscamos que nos vendan, queremos ver los contenidos de nuestros amigos y de las marcas que seguimos, hablar sobre ellas, recomendar, retuitear o hacernos fans.

Abrir un perfil en Facebook porque está de moda, o una cuenta en Twitter para simplemente retuitear contenido de terceros es un error. Nadie compra por mucho que repiques otros contenidos, sino por lo que sepas comunicar como experto en tu segmento de negocio. Sin un plan de comunicación coherente con nuestro negocio, nuestra presencia en las redes sociales nos puede hasta llegar a perjudicar.

La fe en la publicidad se está perdiendo y gana peso la figura del usuario influyente o prosumidor, es decir, aquellas personas que son capaces de generar tráfico hacia nuestros sitios 2.0 por medio del diálogo. Hay que cambiar de forma de pensar. Debemos pasar de vendo muchas cosas en un lugar pequeño (la tienda) a ser los mejores en algo y vender en internet, sin barreras ni miedos, pero con un plan de negocio.

El siguiente paso es que nuestro medio social tenga un plan de comunicación, que a su vez debería de estar englobado en un plan de marketing más amplio. No vale todo. Hay que publicar contenidos de calidad, en una cantidad adecuada a nuestra actividad, y de creación propia, demostrando que sabemos de aquello de lo que hablamos, que somos profesionales en un sector y creamos valor añadido.

Para que nuestra estrategia social funcione debe apoyarse en un soporte de calidad, una web o tienda que sea accesible al usuario, amable, segura y que responda con garantías de lo que ofrecemos en la redes, sino el cliente no terminará comprando, proceso que por otra parte no se logra a corto plazo, sino con paciencia y a medio o largo plazo. Es mentira que se venda pronto, como también lo es que haya que dedicar poco tiempo cada día a nuestra presencia en el entorno web 2.0. Con “diez minutos al día”, una teoría muy extendida, no se logra nada.

Por otra parte, hay que saber elegir dónde estamos, por eso la importancia de un plan. No podemos estar bien en Facebook, Twitter, LinkedIn, Tuenti, Youtube y más. Hay que elegir las más adecuadas a nuestro público y centrarse en ellas. Y por último, valorar la alternativa de las redes sociales especializadas, menos numerosas en audiencia pero donde vamos a encontrar personas interesadas en dialogar con nosotros sobre los productos o servicios en los que somos expertos

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