viernes, 24 de enero de 2014

¿Qué fue antes, el móvil o el niño?


El 38% de los niños menores de dos años en Estados Unidos usa smartphone, teléfono móvil inteligente. No hace falta que vuelva atrás, no se ha equivocado. Es más, se lo voy a volver a escribir para que pueda salir de su asombro. El 38% de los niños menores de dos años en Estados Unidos usa smartphone, según un estudio de Common Sense Media. Hasta los ocho años, la cifra aumenta hasta el 63% de los críos.

Este estudio revela que en dos años las cifras de uso del móvil por parte de los niños, y no de cualquier dispositivo, sino de un smartphone, se han doblado. La previsión es que en menos de dos años la práctica totalidad de niños los usen, tanto en USA como en Europa, aunque aquí vamos con cierto retraso en TICs

Otro dato muy interesante del estudio es que usan más el teléfono para bajarse juegos y comunicarse por medio de redes sociales o whatapps que para hablar, lo que supone una gran paradoja de la sociedad de la información: tener un teléfono y usarlo más para transferencia de datos que para hablar, pero es la realidad de la nueva sociedad


En cuanto a las tabletas, la encuesta revela que su uso ha pasado del 8% al 40% entre los menores de 8 años, dedicándoles casi una hora al día en juegos y en visionado de películas y series online. En dos años su uso alcanzará al cien por cien de los nuevos infantes digitales.

Estos niños se pueden consideran la segunda generación de nativos digitales. ¿Qué supone esto para muchos sectores económicos? Esta generación que usa el móvil o la tableta desde los ocho años o menos, ¿de verdad cree alguien que va comprar muchos libros en papel, o periódicos? ¿Irá a una agencia de viajes o comprará música en soporte CD? ¿Hará fotos con cámaras como las que existen ahora cuando tengan 15 años? ¿Por cada compra que haga online, cuantas tiendas físicas visitará?

Unos niños que se han criado muy lejos del concepto de comida familiar, en comedores escolares, aficionados a la comida basura o el bocadillo, ¿comprarán por internet o perderán horas en los supermercados? En el plano educativo, por ejemplo, las pizarras digitales, tabletas y otros soportes van sustituir al libro de papel con casi toda seguridad. ¿Imaginan a un niño que desde los dos años usa una tableta buscando en un mapa tradicional un país?, ¿usando un diccionario? ¿Usarán tiza y borrador?

En definitiva, ¿sabrán relacionarse con la economía analógica en la que nosotros vivimos con normalidad? Sencillamente no, no la entenderán, puesto que las innovaciones las van a vivir como su día a día. Van a crecer en un mundo tecnológicamente diferente para nosotros, que probablemente nos asombre, pero no para ellos.

Los cambios serán enormes. ¿Ciencia ficción? Si a mi madre le dicen en 1950 que habría trasplantes de corazón y tarjetas de crédito, hubiera puesto la misma cara de escepticismo que usted. Cámbiela por la de adaptación al cambio, o mejor aún, por la de posible negocio.

Para los que se están rasgando las vestiduras con estas cifras, quiero señalar que los niños usan los teléfonos que sus padres les dejan o les compran, así que la responsabilidad del uso no recae en estos infantes móviles. Basta de ser hipócritas con el uso que hacen los chavales de las tecnologías, porque por debajo de los diez años la responsabilidad de que accedan a ellas es de los padres. Que se usen como juguete, canguro, entretenimiento u otra función es muy respetable, allá cada cual, pero que cada uno asuma su culpa.

Y si lo piensa bien, tampoco es tan raro, estos datos son fruto de su tiempo. En 1990, el 63% de los niños de menos de 8 años tenían video juegos. En 1970, el 63% de los niños de menos de 8 años veíamos la tele. En 1950, el 63% de los niños de menos de 8 años tenían juguetes. En 1920, el 63% de los niños de menos de 8 años tenían…

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