miércoles, 11 de diciembre de 2013

Los españoles gastan más de 5.000 millones en juegos online, pero no lo comparten en las redes sociales


Nunca apostar había sido tan fácil como ahora. Cientos de páginas web, y no es una forma de hablar, ofrecen esta posibilidad. Usted puede poner poco o mucho dinero a lo que quiera: cualquier deporte y en cualquier país. Acertar un marcador exacto, el ganador del próximo mundial, no ya de fútbol, sino de deportes que no sabe ni que existen, qué caballo ganará una carrera en un exótico país árabe o que saltador de esquí se alzará con la victoria en una prueba de saltos en Austria.

Si bien es cierto que con poco dinero, 10 euros, puede ganar 2.500 euros si acierta el resultado exacto de un partido de la segunda división de fútbol chilena, como con todo que pasa en internet estamos en un momento de exageración. Google responde con 36 millones de resultados al poner “casinos online”, y 14 millones al buscar “apuestas online”. En 2012 los españoles nos gastamos algo más de 5.000 millones de euros en este “vicio”, según el informe del mercado de juego online de la dirección general de Ordenación del Juego. Terminaremos este año superando los 5.500 millones de euros, con perspectivas de crecimiento en los años venideros.

Una de las peculiaridades de las apuestas online es que ha trasvasado una actividad muy regulada, circunscrita a casinos, casas de apuestas y pocos sitios más, y siempre para mayores de edad, a dispositivos móviles usados en cualquier lugar y por personas que no necesariamente sean mayores de edad, sin que eso menoscabe que se use en ordenadores y tabletas.

Una nueva ruptura de las normas clásicas del sistema. Mientras siguen las normas clásicas, internet ha roto las mismas de forma brutal y ha revolucionado el sector, que siendo el mismo en esencia, ha cambiado en las formas, usuarios y acceso al mismo. Una vuelta al calcetín como en todos los sectores de actividad económica. La pregunta no es si van a pervivir los casinos tradicionales, como el Casino de Madrid por ejemplo, sino cuánto va a poder convivir este modelo analógico con esta revolución del juego online. ¿Un joven de 15 años irá a jugar allí cuando ha crecido delante de una pantalla? ¿Pagará 20 euros por una copa para además apostar? Lo dudo mucho.

En el ascenso del juego online ha tenido gran incidencia los programas de televisión nocturnos dedicados a juegos de póker, ruleta rusa y otros entretenimientos habituales de los casinos, más el complemento de páginas web, un componente letal para que el consumo del juego online se haya disparado en España. Solamente estos programas de televisión, y las webs que dan soporte a ellos, mueven unos 1.300 millones de euros anuales, según informe del mercado de juego on line en España del tercer trimestre del 2013.

Otra característica es que, a diferencia de la mayor parte de la vida social actual, el juego online se realiza de una forma privada, íntima, no se comparte en las redes sociales. No encontrarán en Facebook o Twitter un comentario sobre la actividad de un usuario en este campo, salvo que haya ganado mucho dinero. Pese a que ahora todo lo contamos, el gastar dinero en apuestas todavía tiene un estigma social, y eso se constata por su ausencia en los medios sociales

Ante tanta oferta el usuario tiene que enfrentarse a varios problemas. La mayor parte de estas webs están alojadas en paraísos fiscales, y si están domiciliadas Europa residen en Irlanda, Malta o Luxemburgo, lo cual es legal, pero de cara a reclamaciones o problemas supone un serio hándicap.

Como en todos los negocios, las principales webs de apuestas son seguras y se pueden usar con garantía, no engañan a la gente, aunque hay que leer lo que aceptamos al darnos de alta. Pero en este sector del juego especialmente, hay páginas fraudulentas que se dedican a estafar a la gente, normalmente cantidades no muy altas pero sí respetables para un mortal, entre 500 y 2.000 euros de media, y que difilmente se puede recuperar. Unas veces porque el pago se ha hecho a cuentas en paraísos fiscales cuando efectuó con la Visa, otras, como explica la policía en sus informes, por la vergüenza de los estafados en denunciar la situación vivida.

Así pues, hay que estar muy atento a las medidas básicas de seguridad de toda web: el inicio del navegador debe pasar de http a https (añadir una “s”), lo que indica que es una web que cumple los protocolos de seguridad, y debe de aparecer un candado en el navegador.

¡Hagan juego!, pero háganlo seguro

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