viernes, 1 de noviembre de 2013

Al terminar este artículo, usted se dará de baja en Facebook


Nos damos de alta de las redes sociales y otros servicios sin leer a lo que nos obligamos, lo que aceptamos al firmar un contrato, que es lo que estamos en esencia. Pues bien, estas son algunas de “las joyas de familia” que tiene el contrato que firmamos con Facebook cuando nos damos de alta en esta red social y que se pueden consultar en https://www.facebook.com/legal/terms. Llevado al papel ocupa más de 100 páginas impresas en tipo de letra normal, y es un auténtico galimatías jurídico con numerosas alusiones cruzadas a lo largo del mismo.

Sus páginas son una serie encadenada de manifestaciones como: el usuario no podrá hacer, el usuario deberá comunicar o los desarrolladores tendrán que acatar. Un abuso de posición dominante reflejo de una multinacional que domina los datos de 1.200 millones de personas/clientes/productos

Para empezar, literalmente se indica en el apartado 1º que “nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con derechos de sublicencia, libre de derechos de autor, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook [ ] como si el contenido se ha compartido con terceros y estos no lo han eliminado.” El contenido PI se refiere al protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y vídeos.

Dicho de forma clara, que Facebook puede hacer con tus datos lo que quiera y para lo que quiera. Pero aun hay más: “cuando publicas contenido o información con la configuración "Público", significa que permites que todos, incluidas las personas que son ajenas a Facebook, accedan y usen dicha información y la asocien a ti (es decir, tu nombre y foto del perfil).” Y para que te quedes tranquilo, en el contrato “nos das tu consentimiento para que tus datos personales sean transferidos y procesados en Estados Unidos.”

¿Quiere usted litigar contra esta empresa? Vaya preparando las maletas, lo va a tener que hacer en un tribunal del condado de Santa Clara, California (EE.UU.). Pero Facebook tampoco se encuentra entre el grupo de los valientes, explícitamente dice su contrato “No somos responsables de ningún contenido que se considere ofensivo, inapropiado, obsceno, ilegal o inaceptable que puedas encontrar en Facebook. No somos responsables de la conducta de ningún usuario de Facebook, tanto dentro como fuera de Facebook.” Así que si un asesino, violador, pederasta, apologeta del terrorismo, etc. usa Facebook para divulgar sus contenidos, estos señores se lavan las manos.

Y una parte que me encanta en especial en una empresa que gana miles de millones de dólares y que puede y debe funcionar a la perfección, pero por si no es así nos avisan al final del largo contrato “no garantizamos que Facebook sea siempre seguro o esté libre de errores, ni que funcione siempre sin interrupciones, retrasos o imperfecciones.” Como cláusula de salvaguarda es normal en cualquier contrato, pero le saca los colores a este gigante de la informática.

Bien, llegados aquí puede que haya decido poner más atención a las políticas de esta empresa en privacidad, seguridad, legislación y su contrato. Entonces debe utilizar la página Facebook Site Governance e indicar que quiere recibir actualizaciones sobre los cambios de la declaración del contrato. Aunque “el uso continuado de Facebook después de los cambios en nuestras condiciones constituye la aceptación de las enmiendas”, es decir, más de lo mismo. Se trata de un ejercicio de falsa de transparencia que no sirve de nada a los usuarios.

Bueno, ahora igual me da, y cuando me muera me importa poco. En este caso debe de saber que Facebook le coloca en un estatus especial de conmemoración para que sus amigos y familiares le recuerden, y que no es fácil darse de baja, teniendo que recurrir a la vía judicial en ocasiones. La salida de Facebook está al fondo, a la derecha.