sábado, 5 de octubre de 2013

Prensa: digital o muerte

La prensa de papel está inmersa en la mayor de crisis de su historia y ante un futuro muy incierto. Augurar en la actualidad si este soporte desaparecerá es imposible, lo que sí está claro es que los contenidos y su forma de llegar al público deben de cambiar de forma radical, tal como explica el profesor de la universidad de Harvard Nicco Mele en una entrevista en el diario El Mundo http://ow.ly/noU0Q

La crisis económica, la caída de la publicidad y la llegada de las nuevas tecnologías han colocado a los medios de comunicación ante una transformación radical de su labor informativa. Para muchos la culpa está en las dos primeras, pero en realidad han sido más las nuevas tecnologías las que han roto la esencia informativa de un periódico y han traído miles de despedidos, nuevas tecnologías que van a ser, paradójicamente, su salvación.

La prensa escrita comenzó su suicidio cuando empezó a regalar en sus webs lo que cobraba en los kioscos. La llegada en tromba de los soportes 2.0 permitieron a los lectores comenzar a usar nuevos canales de información, la indización gratuita de noticias por parte de Google devastó el modelo, al mismo tiempo que los ciudadanos nos convertimos en creadores y divulgadores de contenidos por medio de blogs y su amplificación en las redes. A esto le llamaron “periodismo ciudadano”, cuando no era tal cosa, al menos no periodismo en el sentido ajustado del término.


Si a esto le sumamos que cada vez hay más jóvenes que han crecido rodeados de soportes digitales que sencillamente no entienden lo que les aporta el soporte de papel, además de leer menos, tenemos un cambio de paradigma que rompe los esquemas de varios siglos. Una disrupción económica en toda regla, o dicho de otra manera, que el pasado no sirve y hay que reinventarse.


Los usuarios rechazan cada vez más productos estáticos como el papel, buscando soportes digitales actualizados de forma constante, donde además se pueda interactuar por medio de las redes sociales y desde dispositivos móviles. La clave está en convertir el producto papel en un servicio. Los lectores sí pagan por unas buenas prestaciones digitales de información constantemente actualizada (Orbyt, el producto impulsado por El Mundo es un buen ejemplo) y han dejado de hacerlo en papel, que sobrevive gracias a inéditas promociones de todo tipo.


Este servicio debe permitir conocer en tiempo real una noticia, seguir un evento, un acontecimiento deportivo, ver las fotos a los pocos minutos de haberse producido una noticia o visionar un video, además de tuitearlo, subirlo a Facebook o interactuar en los foros y blogs del periódico. Se trata de plataformas que integran varios soportes con la idea de ofrecer un servicio de noticias. Nadie va a pagar por un soporte tan viejo y estático como el papel, pero sí lo hará por un buen servicio de noticias locales, deportivas, políticas, etc. El usuario ya no está dispuesto a comprarse un periódico entero, pero sí a poder leer todo aquello que le interese por un precio razonable. Ahora ya no es lo más viejo del mundo un periódico de ayer, sino una noticia de hace horas.

De todos modos, el futuro del periodismo pasa también por mantener su esencia: elaborar contenidos de calidad acorde con unos criterios profesionales, dignificar el estatus laboral del periodista, terminar con el intrusismo, fijar una línea editorial, aportar criterios para interpretar la realidad, olvidar la publicación de notas de prensa institucionales, luchar contra los políticos que se niegan a dar explicaciones públicas, crear opinión y ser referente local, regional o nacional.