sábado, 28 de septiembre de 2013

La bomba que idiotizó las redes sociales

El desgraciado accidente que la semana pasada hirió de gravedad a dos personas en Teruel al estallar un artefacto de la guerra civil, evidenció que determinados colectivos no las saben usar con eficacia y sacó lo peor de muchos ciudadanos amparados en el anonimato

A los pocos minutos del suceso empezó a correr como la pólvora por Twitter y Whatsapp gran cantidad de comentarios del desgraciado suceso, la mayor parte rumores. En contados casos noticias, y es que una de los asuntos que quedaron evidenciados es que los medios de comunicación en papel todavía trabajan en offline y no saben, o no pueden, sacar partido a las noticias en tiempo real que hoy brindan las herramientas 2.0. La información estática en las web fue la nota dominante a lo largo del día.

Twitter y Whatsapp sacaron su cara más maligna: fundamentalmente la propagación de rumores, de comentarios de muy mal gusto y la difusión masiva de la foto del joven herido junto a otra persona.

Especialmente delicado es la difusión de la foto del joven que resultó herido. Es cierto que está cogida de su perfil público de Facebook, pero también lo es que esta red es para compartir nuestra vida social con nuestros amigos, no para que nuestras imágenes sean difundidas ante un hecho macabro. Por otra parte, se incumple el contrato que todos firmamos con esta red cuando nos damos de alta en lo referente a sus políticas de imágenes.

Desde el punto de vista moral es reprobable al menos, y muy censurable que además se divulgue la foto de una joven que no está implicada en el suceso. Desde el punto de vista legal hay lagunas que permiten su difusión, aunque en algún momento habrá que regular este uso de imágenes y adaptarlas a la nueva realidad de las tecnologías 2.0.

Los medios de comunicación que publicaron la imagen deberían haber sopesado si era relevante insertarla o no, puesto que se trata de una persona anónima que sufre un accidente y la noticia es el suceso en sí, al margen de que sea fulanito o menganito. Es decir, la cara del chico no aporta nada relevante, y por el contrario, al ser una ciudad pequeña le va a perjudicar más, e insisto en que no se cumple con lo que Facebook establece para sus imágenes. Que se haga de forma habitual ante este tipo de sucesos no quiere decir sea lo correcto

Y por lo que respecta a todos los que tuitearon la foto y determinados textos cabe una sencilla pregunta: ¿lo hubieran hecho de ser su hermano o primo? Seguramente no. Lo que hicieron fue usar las redes sociales en una de las vertientes por las que más éxito tienen entre los particulares: como patio de vecinos, de cotillas donde los rumores es el alimento principal de los mediocres.

Por lo que respecta a la Policía y sus responsables políticos, demostraron que en términos de comunicación viven en el siglo pasado al utilizar el método tradicional de las notas de prensa. Un uso adecuado de los medios sociales, en especial Twitter, hubiera servido para que la sociedad dispusiera de información veraz y se hubieran zanjado muchos rumores, a la par que hubiera ayudado a que la labor de la prensa fuera más eficaz. Hacer esto es una cuestión de voluntad política, no de seguridad y otras milongas. La misma predisposición que muestran a sacar en forma de publirreportaje las grandes operaciones policiales contra la delincuencia.

Magníficos publirreportajes en los informativos de fin de semana donde una Barby policía o un Kent guardia civil explican lo que ya han hecho. Pues menos portavoces floreros y propaganda, y más noticias 2.0 en tiempo real para que la prensa y los ciudadanos estemos informados de lo que está pasando.