domingo, 25 de agosto de 2013

Yo consumo gratis ¿y tú?




Uno de los fenómenos que las redes sociales han traído es el llamado consumo colaborativo, cuyo éxito viene espoleado por la situación de crisis de los últimos años, el acceso a las compras de nativos digitales (gente joven y con escaso poder económico) y las grandes ventajas que acarrea en servicios y comodidad. Otra nueva realidad del mundo 2.0 que se está consolidando a pasos agigantados y que influye en los hábitos de consumo de millones de personas.


En realidad no se trata de nada nuevo puesto que es viejo trueque, intercambio o préstamo realizado por medio de la red, pero que como todo lo que sucede en la globoesfera tiene un efecto multiplicador de modo exponencial. En los últimos tres años esta tendencia de búsqueda se ha incrementado por cinco, según los datos que facilita Google por medio de su herramienta www.google.trends


Lo que ha ocurrido es que los ciudadanos han descubierto un nuevo modo de satisfacer sus necesidades a un menor coste recurriendo a la comunidad de usuarios, que incide en todos los modelos de negocio de forma novedosa. Es la primera vez que los consumidores pueden adquirir bienes entre ellos sin la necesidad de un mercado, sin intermediarios, un nuevo modelo económico que rompe esquemas tradicionales pero crea nuevos negocios también.


En la actualidad casi todos los bienes y servicios se pueden adquirir de este modo. La web www.consumocolaborativo.com ofrece un amplio listado de esta oferta: compartir coche o plazas de garaje, intercambiar casa o favores, vender ropa barata que no se usa, hallar espacios de trabajo comunes, reparar ordenadores, prestar instrumentos musicales, regalar cosas que ya no sirven y así hasta cientos de iniciativas.


Compartir mueve montañas. Sólo en el transporte se han desarrollado múltiples variantes: trayectos que se comparten para repartir gastos de gasolina y peaje www.carpoling.es, empresas con flotas de vehículos que puedes reservar (Carsharing), alquiler de vehículos entre particulares (Social Car) o taxis compartidos (JoinUpTaxi), iniciativas todas ellas muy interesante para una provincia como Teruel donde el transporte público es muy deficiente.


La existencia de las redes sociales ha permitido que las iniciativas para compartir las cosas sean más fáciles puesto que personas no se conocen, pero sí que tienen intereses en común que ahora pueden satisfacer. En contra de agoreros y personas que se resisten siempre al cambio, estas webs tienen cada vez más éxito debido a que es fácil conocer la reputación digital de empresas y personas, y porque una vez probado el servicio se genera una confianza mutua con rapidez y que se propaga por la web 2.0 a gran velocidad.


De esta manera, sectores como el alquiler de coches, hoteles, inmobiliarias, venta de libros o películas, entre otros, observan como los usuarios ya no necesitan tanto de sus servicios como antes, en la medida de que encuentran en la red bienes más ventajosos. Resistirse a esta nueva realidad es absurdo, son nuevas tendencias globales de actuación que modifican sectores enteros, son “asesinos de categorías” como se dice en el marketing moderno. Si usted está en alguno de los sectores donde esta tendencia va muy alza cambie de actitud y adáptese al cambio. No piense que no va a influirle, sino cuándo, cuánto y cómo va a afectar a mi negocio.

lunes, 19 de agosto de 2013

¿Educo o espío a mi hijo en internet?



¿Qué hará mi hijo en internet? o ¿qué contenidos verá? son algunas de las preguntas que los padres se hacen sobre el comportamiento de sus hijos en la red. Conscientes de que saben mucho menos de nuevas tecnologías que sus vástagos, y asustados por las noticias de malos usos que se dan en la web, los padres soportan la presión de este desconocimiento con gran desconfianza.

La mejor opción es educar en materia de redes sociales, normalmente la principal fuente de problemas, pero también hay herramientas que ayudan a controlar el uso que se hace del ordenador por parte de los menores, bien a priori poniendo límites; o bien a posteriori sabiendo los contenidos vistos y actuando en consecuencia. Sobre la educación en esta materia es muy recomendable el artículo escrito en PC Actual por Cristina Polo http://goo.gl/cvObC

Existen numerosos programas de control parental, desde los que vienen instalados con Windows, hasta las decenas que se pueden descargar. INTECO, Instituto Nacional de Tecnologías de la Información dispone en este enlace de una completa guía de recursos. http://goo.gl/5EhHR, así como en la página web http://www.segu-kids.org

miércoles, 7 de agosto de 2013

La dificultad de los dos clientes

Una de las dificultades que tienen las Pymes, en especial los comercios tradicionales que tanto abundan en la provincia de Teruel, es tener que atender a dos tipos de clientes: el tradicional o analógico y el digital. Y por este último concepto no me refiero a que compren por internet, que también lo hacen, sino a que su comportamiento ha cambiado debido a las nuevas tecnologías.

Uno es el cliente de toda la vida, fidelizado en parte por sus hábitos de compra realizados físicamente en la tienda, consumidor de cercanía, por encima de los 40 años y en mayor medida mujeres que hombres, según las encuestas del Instituto Nacional de Estadística (www.ine.es). Un cliente analógico en la mayor parte de sus hábitos de compra y que todavía está controlado y es conocido, en cierto modo, por el comerciante, si bien una parte de ellos ya se están digitalizando.

Por otro lado el cliente plenamente digital, entre los 14 y los 30-35 años, que no entiende conceptos como “no lo tenemos pero lo podemos pedir” -ya que esa acción la puede realizar hoy desde su casa el mismo- , que cada vez se informa menos por los medios tradicionales, ya no compra cedés ni libros, o que adquiere ropa y alimentación por medio de la red. Además, una parte de este segmento de mercado, entre los 14 y los 25 años, son nativos digitales, y la otra se trata de usuarios de esta tecnología cada vez en mayor medida.

Estos nuevos clientes son cada vez más exigentes, comparan, no piensan en términos de compra local o en su ciudad, rechazan lo que no se encuentra en forma charla en la web 2.0, buscan nuevas experiencias y son difíciles de fidelizar. Nos compran hoy a ahora, mañana ya veremos…

Así que los comercios tradicionales se ven abocados a un doble esfuerzo, otro más, para seguir manteniendo su negocio abierto. Contentar a dos tipos de cliente que sobre el mismo producto o servicio actúan de forma muy diferente, una circunstancia que jamás se había producido hasta ahora.

La solución pasa por integrar ambos mundos. A cliente tradicional hay que atenderlo mejor que nunca y enseñarle además nuestras posibilidades digitales. Para ello es recomendable que se trate de herramientas sencillas y fáciles de usar, que las asimilen y las entiendan, como podría ser el uso del móvil para enviar información, ofertas, promociones, etc.; incluir códigos QR en la papelería, escaparate u otros soportes con la misma finalidad que antes, estar en redes sociales que se usan cómodamente con el móvil, como www.foursquare.com o www.tripadvisor.com, e ir llevándolos poco a poco a nuestro soporte web para que se familiaricen, lo vean amigable y comiencen a usarlo como canal de información al menos.

La atención al cliente digital es más compleja por la impersonalidad de la red. Lo primero que hay que hacer es frenar los impulsos irracionales de tener una web si no se tiene claro lo que se quiere lograr con ella. Tenerla porque es “una moda”, “mi competencia la tiene” o “es lo moderno no sirve”. Se deben planificar los objetivos y lo que se quiere y puede hacer con ella. Este soporte web tiene que ser cómodo para el propietario del negocio, que no le sobrepase, que vaya creciendo en calidad y contenido poco a poco. Esta usabilidad interna es

fundamental porque nos permite gestionar bien nuestra imagen digital. Nunca haga una web que no pueda controlar usted mismo (tanto si la hace con sus propios medios como si la subcontrata), no prometa lo que no pueda cumplir, ni venda más de lo que sea capaz de tramitar de forma diligente. Perder un cliente digital es más fácil que uno analógico.

jueves, 1 de agosto de 2013

Los muertos del accidente de Santiago tienen pendiente su entierro en Facebook

Los muertos descansan en paz para todos, menos para Facebook, Google y el resto de redes sociales que mantienen sus perfiles activos para toda la eternidad, salvo que se inicie un farragoso proceso para dar de baja al fallecido. De hecho, en Facebook el usuario no es retirado ni siquiera cuando fallece, ya que al darnos de alta en esta red le otorgamos el derecho de mantenernos “activo bajo un status especial de conmemoración”.

La tragedia del tren que descarriló la semana pasada en Santiago de Compostela ha sido carne de cañón en las redes sociales. Es cierto que han servido para constatar la solidaridad de los españoles y las muestras de afecto, pero también para mostrar su lado más desagradable: cómo enfrentarnos en este tipo de situaciones a la gestión de la privacidad, o cómo poner fin a lo que antes se llamaba “pena del Telediario” y ahora es “la pena del Facebook”.

Lo que por primera vez nos ha estallado entre las manos son los datos privados que las víctimas y el maquinista del tren habían subido a sus redes sociales, entradas que fueron puestas para compartir información con sus amigos y que ahora, en un efecto pernicioso y no previsto, se han vuelto públicas y han relatado aspectos íntimos que circulan de red en red, y de móvil en móvil. Las preguntas son muchas: ¿Hasta qué punto tenemos derecho a ser partícipes de este tipo de contenidos privados? ¿Son amigos míos aquellos que difunden mis datos a terceros? ¿De verdad aportan valor a las informaciones periodísticas?

Es el peaje de la nueva sociedad de la información, una cultura digital donde todo se expande de forma incontrolable, donde la privacidad pasa a un segundo plano y los datos son sacados de contexto para hacer buenos a unos y malos a otros. Las fotos amables de las víctimas son usadas para engrandecer su bondad. Si una de ellas tenía una foto de, pongamos por caso, voluntaria de una ONG, era automáticamente considerada casi una nueva Madre Teresa de Calcuta. Si por el contrario se trata de unos comentarios del maquinista sobre la velocidad del tren, cuatro meses antes del accidente, es un demonio sobre ruedas.

Cabe mencionar que Facebook, en contra de lo que suele ser normal en esta empresa, retiró el perfil de este trabajador de su red social a las pocas horas del suceso, lo que no impidió que se conocieran datos aleatorios y sacados de contexto para hacer carnaza de este trabajador. La justicia dictará sentencia en su momento, pero la sociedad ya tiene culpable. Es como en el viejo Oeste, salvo que en lugar de soga y árbol ahora usamos el ADSL y los ordenadores.

Los familiares de las víctimas se enfrentan ahora a un nuevo problema, mucho menor desde luego que la muerte, que es cómo dar de baja a sus seres queridos de las diferentes redes. En la actualidad, una vez muertos y enterrados no descansamos del todo. Queda la hora de la muerte digital, el día que logramos que la persona fallecida deje de estar “dando vueltas” por las redes e incrementando el dolor de sus allegados cada vez que asoma en nuestro perfil.

Facebook ofrece la posibilidad de hacerlo por medio de un largo protocolo, mientras que Goggle ha creado el administrador de cuentas inactivas, pero ni estas redes ni las demás lo ponen fácil cuando alguien fallece, un asunto que tendrá que ser regulado de forma beneficiosa para los usuarios digitales. Para conocer los pasos a seguir en caso de defunción, se puede consultar el artículo sobre esta cuestión de J.J. Velasco en www.bitelia.com (http://goo.gl/YDOPR). Aunque no estará de más que, al igual que hacemos con otros datos importantes de nuestra vida, dejemos a un familiar las claves de acceso a nuestras cuentas. Llegado el momento será triste de hacer este trámite, pero mucho menos doloroso que enfrentarse a gigantes sin sentimientos.

Senderismo “móvil”



La llegada del verano y de las vacaciones hace que una de las actividades que más se practiquen sea el senderismo. En este caso, como todas las facetas de la vida, las nuevas tecnologías nos pueden ayudar mucho para mejorar nuestra experiencia. Así que ahora no solamente hay que llevarse el móvil por si tenemos una emergencia, sino también para disfrutar de la naturaleza.

Todas las aplicaciones que se citan se pueden descargar para teléfonos y tabletas con el sistema operativo Android (la mayor parte de ellos) desde https://play.google.com/store. Alguna de éstas, o muy similares, existen también para Iphone y se bajan desde la Apple Store. No obstante, antes de empezar a caminar, es muy recomendable visitar la web http://senderos.turismodearagon.com/, donde hay gran cantidad de información de calidad para hacer nuestra ruta en cualquier comarca de Aragón.

La App Senderismo Señales sirve para interpretar las indicaciones en forma de símbolos y colores que existen en todos los senderos, permitiendo de este modo seguir la ruta correcta. Con GPS Status podemos conocer la altitud a la que nos encontramos, mostrar nuestra posición con coordenadas exactas y visualizar los satélites GPS que captamos. También cumple la función de nivel, brújula y permite compartir nuestra posición con amigos y familiares. Para no perderse nunca, permite fijar nuestra posición inicial para luego hacer el camino de vuelta con plenas garantías de éxito.