sábado, 11 de mayo de 2013

Ser digital es pensar a lo grande y tener identidad propia








Foto: Jorge Atienza



Las empresas que quieran sobrevivir, aquellas que van a competir en un entorno Web 2.0, se van a diferenciar de sus competidoras por ser innovadoras en varios campos: dominar la tecnología de su sector y tratar de ser referentes en el mismo, manejar con desenvoltura las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), disponer de un diseño digital, una forma de ser “diferente” que las haga reconocibles en un mundo cada día más interconectado.



Además, deberán disponer de una visión estratégica global ya que ahora se debe pensar a lo grande, querer ser la mejor corporación en algo y venderlo a todo el mundo, en especial si se trata de productos locales. Y por último, alimentarse de un conocimiento que se genera de forma global pero que en nada debe confundirse con el pensamiento único. Pensar de forma global es entender que en la actualidad tienes mucho más mercado que antes para vender, más expertos para intercambiar experiencias o más ideas que se enriquecen unas a otras.



Se trata de un concepto nuevo que va más allá de la marca convencional pero que se puede lograr. Algunos ejemplos en Teruel son la casa de turismo rural situada en Monterde de Albarracín El Rincón de la Talega www.elrincondelatalega.es; la librería Serret Libros ubicada en Valderrobres www.serretllibres.com; y Aceros de Hispania www.aceros-de-hispania.com que vende en más de 80 países cuchillos, espadas, sables y armas de caza entre otros productos. En España la lista es interminable.





Así pues, dominar la tecnología es clave. La pyme que no avance en esta línea estará fuera del mercado en poco tiempo. Hay que manejar las TIC imperantes que afectan a la esencia misma del negocio: logística, robótica, informática, etc., y aquellas de carácter general que se engloba bajo este nuevo paradigma, que suele tener costes bajos y de la que se benefician pymes y particulares: geolocalización, redes sociales, telefonía sobre IP, información muy accesible, apps, etc. Esto exige un esfuerzo en conocer y generar altos estándares de I+D+i, así como en saber lo que las TIC pueden hacer por nosotros.



Pero toda corporación debe de tener una identidad propia, un diseño que la haga visible en mercado digital o e-mercado. No basta con logos bonitos y preciosas campañas de publicidad. Ahora más que nunca hay que decir soy la empresa X y soy la mejor en hacer “A”, sea un producto o servicio. El mercado es muy grande y la información muy dispersa como para mandar mensajes que no sean unívocos.



Las tres empresas citadas anteriormente, y otras de la provincia, son muy buenas en su saber hacer, entienden cómo funciona la nueva economía y se han adaptado a ella de forma rápida. Aunque son pequeñas piensan a lo grande. Es la reafirmación de lo que el músico Carlos Jean, famoso no solo por sus éxitos musicales sino por revolucionar esta industria ha dicho: “es la hora de los pequeños”.



Es un error pensar que en un mundo globalizado las empresas deben de ser grandes corporaciones que estén en muchos países el mundo y que sean gigantescas. Zara sólo hay una y habrá pocas más. Las pymes tienen que ser muy buenas en algo, la máxima especialización si es posible, y vender en todo el mundo. A esta globalidad se debe de aspirar para triunfar. Soy el mejor fabricante de X y soy capaz de llevarlo a cualquier parte del mundo gracias al comercio electrónico. La web 2.0, los buscadores, las mejoras en los transportes, los múltiples canales de pago de forma segura son meras herramientas al servicio de una visión global.