sábado, 23 de marzo de 2013

El Papa Francisco, Santos Abril y Twitter




El pasado día 12 de marzo se lio la de dios en Twitter, nunca mejor dicho, ya que se eligió al sucesor de Benedicto XVI, el Papa Francisco. El día citado y los siguientes han sido muy buenos para analizar esta red y ver su cara más demoniaca y perversa, así como la más angelical y como buena fuente de información. En la actualidad los 140 caracteres están de moda y habrá que ver cómo evoluciona esta tendencia. Parece que está para quedarse, a pesar de los problemas constantes de gestión y generación de altos ingresos publicitarios que vive la empresa, pero habrá que ver cómo y hacia qué modelo de negocio avanza.

Recomiendo a las personas que quieran iniciarse en esta red, o si ya están, analizar y comprender su funcionamiento -básicamente pasional-, que inviertan algo de su tiempo en días como estos, de los que pasarán a la Historia, para comprender mejor a Twitter y a su tribu de usuarios. Y es aquí donde entra nuestro paisano Santos Abril, que el día del primer cónclave fue citado por un medio de comunicación italiano como uno de los cardenales votados para suceder a Benedicto XVI. La verdad no se sabrá nunca, pero lo que pasó en esta red sí.




El número de referencias a nuestro papable, y ahora mencionado como posible Secretario de Estado del Vaticano, se dispararon en Twitter estos días, y continúa al alza. En la actualidad, al poner en Google “Santos Abril” aparecen casi 21 millones de referencias, solamente en inglés y español. Hace un mes no llegaba a un millón, según los datos que se pueden extraer del citado buscador. Es decir, que la exposición mediática en la actualidad es prácticamente incontrolable, y que quieras o no la gente va a hablar de ti en las redes. 

Conviene tener esto claro ya que, sin llegar a estos extremos, muchas empresas no saben qué se habla en la red de ellas, y menos aun monitorizar los resultados y poder moderarlos y acercarlos a sus intereses, que no borrar o censurar. Saber lo que se dice en la red de nuestra empresa, persona o profesional con marca personal es indispensable, así que es recomendable cada cierto tiempo “googlearse” o poner nuestro nombre en este buscador para ver que se dice sobre nosotros.

¿Qué paso en la popular red estos días? Básicamente que los comentarios banales, de ningún valor, y los retuiteos de la misma noticia fueron mayoría ante la información de calidad, extraída y tuiteada desde buenas fuentes. El tono de Twitter con nuestro cardenal se movió entre la burla, el descredito y el menosprecio, como ilustran estos ejemplos: “no os preocupéis por Santos Abril, que aunque no haya sido elegido Papa, le guardo sillón en alguna comisión de la DGA para que no se enfríe”. “Como el turolense Santos Abril (es de Alfambra) sea nombrado #Papa me descojono. Y mi padre, que lo conoce, también. ¡Cómo está la curia...!”. “Pues nada… Q dicen q el próximo papa puede ser un turolense... Luis Milla, David Civera y el Papa”.

Si Twitter y sus tribus la llevan por este camino, esta red social perderá valor añadido como fuente de buena información, quedando como un lugar para chanzas, insultos desde el anonimato y diversión. Legítimo, salvo los insultos, pero poco útil para las empresas que quieren ganar tener seguidores, hacerlos clientes y vender.

Si se adopta el camino de la calidad y sirve, por ejemplo, para difundir las entrevistas que Aragón Radio logró con Santos Abril, esta red será buena para informarme. La clave está en buscar a empresas o personas que nos den conocimiento, que no mera información frugal. Así pues, no se trata de enloquecer con tener miles de seguidores, que ya llegarán si somos buenos en lo que profesionalmente destaquemos, sino de tener un plan y llevarlo a cabo es Twitter.

Las empresas y profesionales lo pueden usar como canal de información, de atención al cliente, para difundir noticias o eventos, potenciar su marca y divulgar el conocimiento en aquello en lo que son líderes, entre otras cosas. Pero también me gustaría decir que no estar en esta red no es una tragedia. Si no se tiene un objetivo claro de posicionamiento es la que más disgustos nos puede dar, la más difícil de entender y de menos valor añadido a la empresa. A fecha de hoy, Twitter aporta mucho ruido mediático, pero pocas nueces de información válidas y útiles.