martes, 26 de julio de 2011

Díselo a la gente. Díselo al buscador

 Artículo de Daniel Torres Burriel

Cuando escribimos nuestras entradas o artículos muchos creen que hay que observar a rajatabla las conocidas como normas SEO (Serch Engine Optimization), pero otros opinan que si uno piensa en lectores el resultado es mucho mejor.

Hace un poco más de un año vino a mi cabeza una de esas cosas que, por sabidas, pasan desapercibidas en muchas ocasiones. Fue en Sevilla, en la edición de 2009 del EBE. Eran tiempos en los que muchos, o algunos, llorábamos la muerte de Soitu. En el escenario estaba, absolutamente sereno, Sindo Lafuente.

Recuerdo como si lo viera ahora mismo que Sindo paseaba mientras hablaba y nos contaba todo lo que habían aprendido con el proyecto que había muerto. No faltó en mi mente el soniquete habitual: «está hablando solo para periodistas». Y la gente le escuchaba atentamente…
De entre todo lo que Lafuente dijo hubo un detalle, un matiz, que me iluminó la mirada: «nosotros titulamos para personas, no para buscadores». A partir de ahí, paradójicamente, la tecnología hizo el resto. Varios tweets se hicieron eco de esa frase. Unos lo aplaudían mientras otros, profesionales del SEO, lo tomaron con reservas. A mí, que me gusta polemizar, no me costó nada entrar al trapo con las gentes del SEO y a través de Twitter comenzamos una conversación en la que creo que aprendimos muchos.
El escenario resultó ser un interesante tablero en el que debemos, una vez más, observar con una mirada muy amplia cuál es el alcance de la web como medio: ni lo que vemos lo es todo, ni lo que hemos aprendido es suficiente. La web, entendida como la concibió Tim Berners Lee, es una entidad mucho más amplia que una colección de documentos relacionados a través de hipervínculos. La multitud de prismas desde los que esta puede ser observada y accedida nos obliga, siempre, a tomar distancia y a observar con cuidado cuáles son todos los ángulos a través de los cuales podemos advertir los matices que la hacen diferente en función de nuestro acercamiento. O lo que es lo mismo, el contenido en la web tiene una característica que lo describe de una manera diferencial: es un todo que toma o puede tomar una diferente significación en función de cómo accedemos a él.
Pongamos el ejemplo que da título a este texto. ¿Quién puede acceder a un contenido en la web? Podemos decir que la gente, las personas. Podemos decir que las máquinas, los buscadores. Podemos, incluso, ir un poco más allá y establecer diferencias entre las personas que pueden acceder a un contenido en la web: personas que no ven, personas que no oyen, personas con necesidades especiales de carácter cognitivo. Y el contenido de la web seguiría siendo el mismo, si bien este debería haber sido entendido, comprendido y construido teniendo en cuenta toda la tipología de personas que pueden acceder a él.




martes, 12 de julio de 2011

El PC ha muerto. Larga vida a la Nube

Esta afirmación parece una estupidez, una broma o una frase fuera de contexto, y posiblemente nadie entienda bien en un primer momento a qué se refiere exactamente ¿Cómo va a morir el ordenador? Es imposible, pensaríamos la mayoría de nosotros. Pero si esto lo dice  Ray Ozzie, máximo responsable de la arquitectura de programas de Microsoft, el asunto igual tiene importancia, ¿verdad? Para los que no estén muy al día, hay que recordar que esta gran corporación, propiedad de Bill Gates, es la “dueña” del software del 95% de los ordenadores del mundo.

Ozzie se refiere al futuro más inmediato de internet, que va a afectar a los ordenadores de lleno y los va a modificar de forma radical. Podemos decir que hasta ahora han sido los ordenadores los que han construido internet por medio de sus interconexiones, pero la rapidez de crecimiento de la Red está invirtiendo la tendencia y será internet, su diseño y su integración con otras plataformas que viven en y con ella (redes sociales, gigantes como Ebay o Amazon) las que nos marquen el futuro.

Lo que se apunta de cara a los próximos años es un ordenador personal diferente al de ahora. Más rápido en conexión, muy portable y ligero, conectado a los servicios de computación en la nube las 24 horas del día y con menos disco duro. Llevar un PC encima será lo normal, al igual que ahora llevamos el móvil. Si acaso, son estos dos mundos los que van a converger: un móvil más PC y un ordenador más móvil (en apariencia y movilidad). Los primeros esbozos de esta inmediatez digital son los Ipad de Apple y sus imitaciones por parte de otras marcas. Desde que en marzo se lanzara este producto, se han vendido más de 3 millones de unidades en este año, y se espera llegar a 5 millones en 2011, año en el que las operadoras de telefonía prevén vender unos 200 millones de teléfonos inteligentes en EE.UU y Europa.
El ordenador que está a la vuelta de la esquina, dejará de albergar en su disco duro todos los programas y archivos que usemos, y el internauta acudirá a la nube para escribir un documento, hacer un cálculo, diseñar un producto, comprar un servicio o jugar.

Pero, ¿qué es la nube? Se trata de un espacio de disco duro que podemos comprar o usar gratuitamente (depende de las compañías y nuestras necesidades) y que está en los servidores de las empresas que prestan este servicio, entre ellas Google, Yahoo y Microsoft, lo que quiere decir que si los gigantes del sector trabajan en esta línea, la nube es el futuro. En menos años de lo que pensamos, las 20, 40 o las gigas que usemos no estarán en “mi PC”, sino en “mi nube”, lo que obligará a un cambio cultural en el hábito de trabajar, guardar la información y compartirla. Lo importante no será, no es ya, dónde está la información, sino cómo de rápido puedo usarla desde cualquier lugar o desde cualquier dispositivo. Y también, cómo seamos de eficaces para trabajar de esta nueva manera, asunto crucial para las pymes que se pueden quedar desfasadas si no asumen pronto esta realidad.

Es decir, que no solo hay que tener ordenador, saber manejarlo, estar conectado a internet siempre y saber moverse por la red (cuestiones que no deben darse por dadas de antemano), sino que ahora hay que gestionar la información fuera del estándar de mi PC por medio de este sistema de computación online.
Ray Ozzie advierte en su blog de que el internauta será menos dependiente de programas instalados en el ordenador y dirige su atención hacia aplicaciones y servicios innovadores ofrecidos desde la web. No todo, asegura, “estará basado en teclados, ratones y pantallas”, al mismo tiempo que admite que “se necesita coraje para afrontar este cambio tecnológicamente inevitable” que, supone, al mismo tiempo, un nuevo horizonte de oportunidades para la industria, y estas nuevas posibilidades están abiertas a las pymes también, no hay que ser un gigante para hacer negocio en la nube.